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El tabaco y la piel

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Aprovechando la nueva ley antitabaco, creemos oportuno recordar los estragos que produce el tabaco sobre la piel. A veces uno se lanza a hacerse tratamientos estéticos, sin antes plantearse que el primer paso sería dejar de fumar.

El tabaco afecta a la piel de todo el cuerpo, pero es más evidente en el rostro, pues se suma el efecto de los rayos ultravioletas del sol. También afecta más a las mujeres que a los hombres, porque su piel suele ser más sensible, aunque es perjudicial para ambos sexos.

La mayoría de los fumadores con más de 10 años de hábito se les reconoce sólo por su cara, porque presentan arrugas más marcadas, rostro demacrado con pómulos prominentes, piel de color grisáceo, capilares marcados…

En resumen, estos son alguno de los efectos perjudiciales que produce el tabaco en la piel:

  • Arrugas. Las de los fumadores son más estrechas y profundas y aparecen mucho antes que en los no fumadores.
  • Piel deshidratada. Tiene menos brillo, al igual que el cabello, que se vuelve más seco y quebradizo.
  • Problemas de cicatrización. Un hecho a tener en cuenta en la cirugía estética de la piel.
  • Asfixia celular. Se produce por disminución de la circulación capilar, lo que da a la piel aspecto grisáceo y apagado.
  • Destrucción de las fibras elásticas de la dermis. Esto favorece la flacidez y el envejecimiento prematuro.
  • Depósito de nicotina y alquitrán en la superficie de la piel con poros dilatados.
  • Estimulación de la hinchazón de los párpados,pues el humo favorece la congestión de los senos nasales con rinitis crónica.

Por tanto, las consecuencias del tabaquismo son, además de enfermedades graves, muchas otras que, aunque menos importantes, afectan a nuestra estética. Más razones para intentar abandonar este hábito.

¡Ánimo!

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